TRIGOCEL es un proyecto multidisciplinar liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) especializado en la investigación agraria, con investigadores del Departamento de Genética de la Universidad de Córdoba (UCO) y la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla (US) para desarrollar variedades de trigo que no sean tóxicas para los celíacos y para los que tienen sensibilidad al gluten no celíaca y poder cultivarlas, para no restringir el consumo de este cereal a esta parte de la población. TRIGOCEL busca reducir el contenido en gluten del trigo a través de cruzamientos de trigos antiguos con variedades más recientes y obtener, así, unas menos tóxicas que las existentes y aptas para celíacos.

Estas variedades con menor cantidad de gluten (diversos estudios muestran que la ingesta diaria de entre 10 y 50 mg de gluten puede ser segura para los celíacos) podrían servir de base para tratar otras patologías relacionadas con proteína tóxica, como son la anafilaxia dependiente de ejercicio físico y la sensibilidad al gluten.

La celiaquía en el mundo

Una de cada 100 personas es celíaca, lo que supone que el 7 % de la población mundial tiene intolerancia al gluten –nombre genérico de las proteínas tóxicas– del trigo, cebada, centeno y, con probabilidad, de la avena. La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) apunta, además, que el 75 % de los pacientes está sin diagnosticar.

La enfermedad celíaca obliga a seguir una dieta sin gluten durante toda la vida ya que esta proteína de reserva daña el revestimiento del intestino delgado del paciente, lo que hace que su organismo no digiera ni absorba adecuadamente los alimentos. Esto provoca malnutrición crónica, deficiencia de calorías y nutrientes esenciales como las proteínas, las vitaminas y los minerales.

Tratar de eliminar el gluten de la cesta de la compra es esencial para estos pacientes que, además de los efectos en su salud de esta proteína, ven cómo su compra se encarece un 315 % respecto a la de una familia sin ningún componente celíaco.

Actualmente, todas las variedades de trigo cultivadas y las especies silvestres emparentadas son tóxicas.

El proyecto de investigación tiene una duración de tres años.

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